La épica batalla de Nani Roma: Cómo un accidente tardío y una crisis de combustible casi le costaron el podio del Dakar
En un espectáculo que quitaba el aliento y que solo podría describirse como el día más agotador de su ilustre carrera, Nani Roma enfrentó un torbellino de adversidades durante la Etapa 12 del Rally Dakar 2026. El piloto de Ford de fábrica se encontró con una serie de contratiempos dramáticos que amenazaban con descarrilar sus aspiraciones al podio y extinguir sus sueños de una tercera victoria en el Dakar.
Con la línea de meta tentadoramente cerca, el desastre golpeó a Roma cuando perdió una rueda de su Raptor. Completar la sección cronometrada de la etapa con tres ruedas fue nada menos que un milagro, sin embargo, sus desafíos estaban lejos de haber terminado. Una peligrosa etapa de transporte de casi 200 kilómetros se avecinaba, y su posición en el podio pendía de un hilo.
Roma, que claramente estaba afectado por la experiencia, admitió con franqueza: “Perdí un poco de concentración. Había viento, polvo… y cuando miré de nuevo a la pista, el impacto fue enorme. Bloqueé todo.” Los daños a su vehículo fueron severos, lo que llevó a varios compañeros pilotos de Ford, incluidos el legendario Romain Dumas, Mitch Guthrie y Martin Prokop, a acudir en su ayuda. Dumas, un titán del automovilismo con victorias en las 24 Horas de Le Mans y Pikes Peak, ofreció generosamente el eje delantero de su Raptor, demostrando una extraordinaria muestra de camaradería en medio del caos competitivo.
“Este es, sin duda, el día más difícil de mi carrera. No creo en los milagros… pero hoy sí,” declaró Roma, enfatizando el papel crítico del trabajo en equipo en su lucha por permanecer en la carrera. “Sin el equipo no estaría aquí. Es imposible.”
Sin embargo, el drama escaló aún más cuando el Ford de Roma se quedó peligrosamente bajo de combustible, a solo siete kilómetros del bivouac. En un sorprendente giro del destino, la conductora de Ebro, Laia Sanz, vino a su rescate después de que Roma la había adelantado a lo largo de la ruta. Mostrando un verdadero espíritu deportivo, Sanz remolcó el vehículo averiado de Roma a través de la línea de meta, un gesto que no solo salvó su carrera, sino que también aseguró un codiciado lugar en el podio.
“Ayer estaba diciendo que no hay milagros… este es uno,” reflexionó Roma, con la voz teñida de emoción. A medida que se asienta el polvo de este día caótico, Roma se encuentra a más de 15 minutos de Nasser Al-Attiyah, quien navega hacia lo que podría ser su sexto título del Dakar. El prestigioso trofeo Touareg ahora se siente como un sueño esquivo, sin embargo, la resiliencia y determinación de Roma para mantener el segundo lugar en medio de tal adversidad es un testimonio de su indomable espíritu.
“Llega un momento en que ya no piensas en el podio. Piensas en llorar,” confesó, encapsulando la montaña rusa emocional que ha sido esta etapa del rally. A medida que se acerca la etapa final, una cosa es clara: el viaje de Nani Roma a través de la adversidad se ha transformado en una saga de coraje y determinación que no será olvidada pronto. El Rally Dakar no se trata solo de velocidad; se trata de la incesante búsqueda del espíritu humano por el triunfo contra todo pronóstico.








