Los informes sobre robos de cables en estaciones de carga públicas se están multiplicando. En el Reino Unido, los operadores han tenido que adoptar medidas de protección más estrictas contra los ladrones, incluida la instalación de videovigilancia, especialmente en infraestructuras ubicadas en áreas remotas o menos concurridas. Varias empresas incluso han invertido en la instalación de rastreadores GPS en los cables.
En Inglaterra, la «actividad» es tan rentable que varios grupos criminales incluso llegan a montar matrículas falsas en vehículos y utilizan coches con decoraciones publicitarias falsificadas. Los ladrones incluso llevan chalecos reflectantes para hacerse pasar por empleados de las empresas que mantienen las estaciones de carga.
Este comportamiento ha llevado a la empresa de seguridad G4S a desarrollar un nuevo sistema de videovigilancia respaldado por inteligencia artificial, que analiza imágenes de cámaras de seguridad, detecta comportamientos sospechosos y genera alertas para los equipos de monitoreo, e incluso puede llamar a la policía para intervención en el lugar. En ubicaciones con este equipo, los robos y actos de vandalismo han disminuido en aproximadamente un 40%.
Según la persona responsable del desarrollo de la tecnología, el operador de la estación de carga no solo asume los costos de las reparaciones, sino que también enfrenta costos indirectos, como la pérdida de ingresos, el daño reputacional con los clientes y multas por interrupciones del servicio. Una tecnología que también sería bien recibida en Portugal, debido a la necesidad de aumentar el nivel de protección de la red de carga, que es cada vez mayor, más competitiva y necesaria.








